Vivimos sin pausa y con prisa, sin parar a pensar un segundo lo que queremos o necesitamos. Cuesta mucho parar y aceptar todo lo que viene cuando se para. No sabemos hacerlo porque es una situación extraña. Hace unos años pensé que jamás fuese capaz de parar y buscar en mi.
Encontré mi equilibrio y mi paz, antes de eso mil y un recaídas en la soledad. La tristeza me invadió pero la dejé marchar.
Por fin decidí empezar un plan.
La vida me enseñó que todo tiene su principio y su final.
Que la vida siempre te viene a enseñar y la preguntamos mal. No es porque a mí sino que me viniste a enseñar. Todo lo bueno tiene su maldad. Toda maldad tiene su bondad.
Llevo un año parada y pudiendo pensar. Tener mis objetivos más claro y con fecha de caducidad. Las metas largas solo me creaban ansiedad.
Aceptar que todo viene cuando tenga que llegar. Que las cosas son pasajeras y por ello hay que disfrutar. Cualquier sentimiento que nos invada y nos ayude a mejorar.
Cada día soy más la persona que quería ser.
Pensaba que eso consistía en tener una buena nómina a fin de mes, casa y coche antes de los 33.
Yo casi con 30, y ningún objetivo de esos he completado. Y me siento mejor.
No son tus metas el coche y la carrera. Tú meta es conocerte a ti, indagar en ti, explicarte tú misma los porqués.
Cuesta mucho aceptar que la personas que te ayudará y enseñará serás siempre tú.
Pues siempre intentamos buscar por fuera lo que está en tu interior.
Vivir en el presente, pues así construyes tu futuro. Como dice mi abuela; “ poco a poco se consiguen las cosas”.
Vivimos en un mundo tan inmediato que no sabemos esperar.
Todo lo bueno se hace esperar dice el refrán.
Qué tienen los refranes que siempre tienen algo que enseñar? Pues dicen la puta verdad.
Se lo que no quiero y eso para mí ya era bastante. Pero hace poco empecé a saber que quiero.
La vida es un viaje que año a año nos damos cuenta de que teníamos las cosas claras pero no sabíamos cómo gestionarlas.
La vida te da esa experiencia que no te lo da la sabiduría.
El sabio puede saber mucho pero más sabe el que tiene experiencias. Yo estos años atrás he tenido mil y una. Tantas que a veces pienso en escribir un libro de aventuras.
5 ciudades, mil casas, dos países... Mil viajes .. la vida me hizo una juventud larga e inestable. Puede que por mi precoz madurez o por mí locura. A veces dudo cual de ellas fueron las que me llevaron a tales situaciones. También se que poca gente a llegado a lo más fondo de su ser pero al igual poca gente sale y resurge como lo he hecho yo.
Solo tú sabes lo que has vivido y los pies tienen callo por lo andado.
Eso también te hace más humano, más empático, más agradecido por todo...
Agradecido por cosas que jamás antes hubieras agradecidos.
Me gustaría enumerarlas todas pero eso ya lo haremos otro día.
Agradece lo que la vida te ha dado porque las cosas más simples de la vida son las que hacen la posibilidad de existir.
Namaste.