Hace no mucho tiempo atrás pensaba que todo el mundo necesitaba mi ayuda, pero descubrí que lo que evitaba era ayudarme a mí misma.
Tanto salvar, tanto ayudar no sirve de nada si tú no te tratas igual. Todo tiene que empezar desde adentro y siendo tu el mejor ejemplo.
No hace mucho tiempo atrás pensaba que quien no me daba lo mismo que daba yo era una egoísta y yo daba demasiado, pero comprendi que cada persona te da lo que es capaz de darte. No puedes obligar a los demás a ser algo que no son. Dar tiene que venir de la voluntad no del reclamo.
Me creaba tantas expectativas que cada vez que no se cumplían acababa hecha pedazos. Pero entendí que la vida no es como queremos que sea. Que cada etapa te enseña algo y que tú no vas a la meta, la meta llega ti.
Mirando atrás no mucho más atrás pensaba que todo era una maldita mierda. Con los años acepte que todo llega a su debido momento. Cuando realmente estamos capacitados para aprender lo que la vida nos viene a enseñar.
Aún tengo que admitir que no se controlar mi mal estar. Pero hace unos años atrás aprendí que mis reacciones están compuestas por mis emociones y mis pensamientos, asi que apartir de ahí empecé a cambiar lo que mi mente me hacía pensar. Ahí conseguí hablarme mejor de lo que lo hacía. Pues lo que sientes no se cambia, se acepta y se trabaja.
Al final de todo cada día lucho por dejar atrás todas esas emociones y sentimientos mal gestionados para cambiar mi realidad. Comprendiendo que solo puedo controlar lo que hago yo, no lo que me hacen sentir los demás con las cosas que hacen. Todavía es trabajo diario, pero al menos entendí el significado de la vida más allá de lo que sentimos.
Al final buscamos cosas fuera, formamos unas expectativas que ni siquiera tenemos de nosotros mismo. Luchamos y solo perdemos la batalla.
Ahora mi batalla es diferente, dejo de ser contra los demás y empezó a ser la mia propia.