Nuestro dolor interno se refleja en el exterior, como un aviso del cuerpo para que frenes.
Todo tiene su significado.
Me duele, me duele, me duele...
Porque no te preguntas que sientes?
Culpa, decepción, ira, irritabilidad, miedo, frustración...
Cual es tu sentir y entenderás tu dolor.
Tú cuerpo en pura tensión, sin saber soltar es lo que provoca ese dolor.
Cargamos con mochilas enormes de emociones sin sentido, creadas para proteger nos de lo que realmente somos.
Vivimos en una sociedad enferma de ansiedad.
Porque nos sentimos en alerta?
Porque sentimos peligro?
Que hace esta vida moderna que te agobias en un suspiro.
Tú cuerpo es sabio y te avisa para que mires dentro de ti.
Que ese dolor no se tapa con Paracetamol.
En ti está la solución, deja de mirar en el exterior.
Permítete sentirte mal por tu dolor, acepta y gestiona.
Después viene tu trabajo interior, saber porque viene y que hacer para cambiar esa emoción.
Algunas son más difíciles que otras, pero lo más importante es que lo veas.
El primer trabajo de todo esto es aceptar tu emoción .
Si no la aceptas y no la identificas, jamás se ira ese dolor.
Respira en tu cuerpo y observa que te tiene que decir.