Mi alma arde en fuego, ferviente y callado,
en tu cruz encuentro mi única razón,
por ti lucho, mi Señor, mi amor sagrado,
en cada batalla, sigues mi corazón.
Las sombras no temen la espada templaria,
mas tiemblan al brillo de tu eterna luz,
mi fe es escudo, mi lucha es plegaria,
mi senda es el fuego que arde en tu cruz.
Vestido de hierro, mas tierno en mi alma,
mi voto es servirte con fiel devoción,
pues solo en tu gracia mi espíritu calma,
y en Ti hallo vida, honor y misión.
Señor, mi estandarte se alza en tu nombre,
mi fe es la lanza que vence el temor,
guíame siempre, que nada me asombre,
pues solo en tu amor encuentro mi honor.