Miguel Peñafiel

LA VENTANA DEL ALMA

Parábola

En un pueblo lejano, había dos hermanos que vivían en casas idénticas, pero con una diferencia: las ventanas de uno estaban limpias y las del otro cubiertas de polvo y hollín.

Cada mañana, el hermano de las ventanas limpias despertaba y veía un mundo lleno de colores, con flores brillantes y un cielo azul resplandeciente. Caminaba con alegría, saludando a los vecinos y dando gracias por un nuevo día.

El otro hermano, con sus ventanas cubiertas de suciedad, veía un mundo oscuro y triste. Para él, el cielo siempre era gris y las flores marchitas. Se quejaba de todo y desconfiaba de los demás.

Un día, un anciano sabio visitó el pueblo y les dijo:

—El mundo que ven no es diferente, lo que cambia es la ventana a través de la cual lo miran.

El hermano de las ventanas sucias limpió un pequeño rincón y, por primera vez, vio la luz del sol entrar. Comprendió que la oscuridad no estaba fuera, sino en su propia mirada.

Moraleja: Si nuestros ojos ven con luz, nuestro mundo será luminoso. Pero si miramos con amargura y desconfianza, viviremos en la oscuridad.

Reserva derechos de autor.

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