En noches calladas susurro tu nombre,
más no sé aún quién ha de responder,
tal vez en los cielos el viento te esconde,
y el tiempo me impide por fin renacer.
Mis manos vacías se alzan al viento,
buscando un roce, un eco de amor,
pero eres un sueño, un vago tormento,
latido invisible que grita en mi voz.
¿Serás una sombra, serás un suspiro?
¿O el alma que un día me ha de encontrar?
Quizás en la brisa me roces y miro
que el mundo contigo comienza a brillar.
No sé dónde estás, más sé que existes,
en tiempo y destino te he de hallar,
pues aunque en tinieblas mis pasos persistes,
mi alma te aguarda en un dulce esperar.