Golpeada por el luto, mi alma se a… Cuando la cruel muerte te arrebató… Tu espíritu se desvaneció, mi amor… Dejándome en un vacío, sin consuel… Caminos solitarios recorro con dol…
Tus manos, que hablan sin palabras… son refugio en días inciertos, donde encuentro paz y ternura, abrigo en noches de tormenta. Tus manos recorren mi piel,
En la penumbra, el aire canta, un susurro leve que al alma alcanz… El sol tímido se asoma al balcón, y en su luz danzante, hallo la raz… La brisa acaricia, suave y sincera…
Por eso amo estas florecitas, hijas del campo y del cielo, que Dios creó con sus manitas, llenas de gracia y consuelo. Sus pétalos, suaves y tiernos,
Por las calles polvorientas va el malevo sin destino, con su sombra de silencio y un recuerdo en el camino. La luna pinta en el cielo
La poesía no imita. No traduce. No nombra por obediencia. La poesía se sabe: es una lengua que se reconoce al hablarse, una conciencia que se pliega sobre sí misma como un río que se co...
Si quieres manzanas, agita el árbo… Sus ramas sacude, el fruto caerá. Esfuerzo y paciencia, la clave del… Manzanas doradas, cosecha lograrás… Agita con fuerza, no temas las ram…
El amor tocó mi alma sin que lo pudiera evitar, fue un susurro entre las sombras, un amanecer en el mar. Es un lazo que te envuelve,
En los ojos del joven arde la llam… fugaz, impetuosa, inquieta y sin c… Es fuego que danza, que lucha, que… destellos de sueños que el alma re… En los ojos del viejo brilla la lu…
Qué extraño don, los espejos, esos que duplican el mundo y lo encierran en un reflejo, perfecto, simétrico, hondo. En sus fronteras de vidrio
En un rincón se oye un trueno, “¡Oh, musa! ¡Oh, llama! ¡Oh, cent… grita Horacio en un soneto, con voz de eco y de boceto. Homero le sigue con un ronquido,
La noche pesa, la pena quema, el alma reza, la angustia es lema. Mas fiel la aurora
El cielo tiembla en su inmensa qui… el viento acaricia la piel del día… y en cada paso se siente la luz que murmura en las sombras su melo… El mar, con su canto de plenitud,
En las noches, los sonidos de grillos y mar en calma, resuenan como un mantra en los sueños escondidos. Los aromas, tan queridos,
Soleares a César Vallejo César, que duele el eco del grito bajo la piel. Todo llanto que es silencio es lágrima de tu sien.