A José de la Colina
(1969)
#Mexicanos #PremioCervantes #PremioNobel #SigloXX [1969-1975]
La luz devasta las alturas Manadas de imperios en derrota El ojo retrocede cercado de reflejos Países vastos como el insomnio Pedregales de hueso
Inventa la noche en mi ventana otra noche, otro espacio: fiesta convulsa en un metro cuadrado de negrura.
No hay ni un alma entre los árboles Y yo no sé adónde me he ido
Tal sobre el muro rotas uñas graban un nombre, una esperanza, una blasfemia, sobre el papel, sobre la arena, escribo estas palabras mal encadenadas. Entre sus secas sílabas acaso
Arquitecturas instantáneas sobre una pausa suspendidas, apariciones no llamadas ni pensadas, formas de viento, insubstanciales como tiempo
Se inventó una cara. Detrás de ella vivió, murió y resucitó muchas veces. Su cara
Ruidos confusos, claridad incierta Otro día comienza. Es un cuarto en penumbra y dos cuerpos tendidos. En mi frente me pierdo
Vuelve a la noche, racimo de horas sombrías; córtalo, come el fruto de tiniebla, saborea la ignorancia. Con orgullo de árbol
Llueve en el mar: al mar lo que es del mar y que se seque la heredad. ¿La ola no tiene forma? En un instante se esculpe
Terramuerta terrisombra nopaltorio temezquible lodosa cenipolva pedrósea fuego petrificado cuenca vaciada
Entre irse y quedarse duda el día, enamorado de su transparencia. La tarde circular es ya bahía: en su quieto vaivén se mece el mundo. Todo es visible y todo es elusivo,
Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa
En duermevela oigo correr entre bultos a… un incesante río. Es la catarata negra y blanca, las voces… mundo confuso, despeñándose. Y mi pensamiento que galopa y galopa y n…
Dentro de un sueño estaba emparedado. Sus muros no tenían consistencia ni peso: su varío era su peso. Los muros eran horas y las horas fija y acumulada pesadumbre.
Los labios y las manos del viento el corazón del agua un eucalipto el campamento de las nubes la vida que nace cada día