Xanti - Bré

Yo, MiguelAngelBlanco

Ni olvido ni perdono

La luz del día se ha apagado antes de tiempo.
Ya no siento el sol en mi rostro,
ni el aire que pasa por mi garganta.
El frío empieza a quemarme,
y la rabia no tiene forma.
Cierro los ojos,
pero solo veo sombras,
solo siento las manos que me atan,
el ruido de unas botas que se acercan,
el silencio de un adiós que no supe decir.
Aún me pregunto si volveré a escuchar
el eco de la voz que me llamaba,
si el latido que me quema en el pecho
será el último que me pertenece.
Un ruido,
un grito ahogado,
y otra vez el vacío.
Cada segundo se arrastra como un río sin fin.
Mis pensamientos ya no son míos,
son ecos rotos en las paredes de mi alma.
La desesperación se cuela en cada rincón,
pero el miedo no es lo peor,
el peor es el abandono,
ese vacío que me acecha,
como el filo de una espada
que no puede cortarme,
pero me duele igual.
Mis manos ya no pueden hacer nada.
Las huellas de su violencia
se han quedado tatuadas en mi piel,
en mis huesos,
en mi nombre que ya no pesa.
Solo queda un murmullo,
un susurro de lo que podría haber sido,
y de lo que jamás será.
Y entonces lo siento,
el golpe que me cae en la nuca.
Una traición fría, cobarde,
una puñalada silenciosa,
un disparo que ya no tiene eco,
solo la sangre que se filtra
en los rincones de la verdad.
Y yo,
yo me deshago en el aire.
No soy ya nada más que un cuerpo
y un nombre sin respuesta.
Pero aún en mi caída,
mi última lágrima es por España.
Por una patria que no sabía
que me perdería.

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