Eres destello y sombra,
un latido que escapa,
suspendido en el aire
como un verso que atrapa.
Cruzas cielos inciertos,
con las alas abiertas,
y en cada rumbo incierto
tu esencia se despierta.
Espejismo dorado,
alma que no se queda,
eres la voz errante
que el viento siempre enreda.
Vuelas alto, sin miedo,
entre sueños y calma,
y dejas huella leve
en el borde del alma.