Haiku 37
11/05/2016
Ese sonido de las pisadas sobre las hojas secas. Esconde una sensible melodía que encanta.
Esas niñas mías que tanto amé. Esa entrega incondicional y transparente,
La vieja mecedora, languidece en u… “Todos la miran y nadie la ve” Ni siquiera con el aura de recuerd… Aquella vieja mecedora arropó a mu… Fue testigo y confidente de alegrí…
Hoy ¡al fin!, he secado una lágrim… “ la mía”
Hoy siento como nunca la partida de los que ya no están. Son esos días extraños en que nota… que nos falta todo, en que nos cue… respirar, o simplemente se impone…
Canta el Jilguero en su vuelo ondulado. Son sus gorjeos tan dulces y animados que deleitan la vida.
¿Qué es ese velo que oculta tantos… ¿Esa prenda llena de misterios que… ¿Es un manto sensual y transparent… formas, colores, rizos, canas, tristezas o alegrías?
Croa la rana, salta al oscuro charco. Mira al nenúfar.
Ese viejo árbol que yace junto al río no puede erguirse. La corriente lo inclina pero a su raíz, ¡no!
Las cuatro décadas de tan hermosa niña, suman otoños.
Cuando yo sea niebla, polvo, o simplemente “nada”
Y esa hoja verde, solitaria y endeble, vaga en el agua.
En aquella capilla medieval había un viejo sótano y ella, (una chica joven llena de curiosidad), no dudó en bajar la fría escalera hasta adentrarse en esa estancia lúgubre con olor a si...
Cuando me abrazas, la vida se detiene. Es el consuelo de unir nuestros latidos y entregarnos los dos.
Eras tres años menor, con tu risa reluciente, siempre estarás en mi mente, ¡te recuerdo con amor! Aunque todos te adoraran,