Haiku 37
11/05/2016
Vuela como las golondrinas, vístete de mariposa, envuélvete en la brisa y ven a mí. Déjame ver tu
¿El primer beso? fue el bello despertar de la inocencia .
Olor a lluvia, soledad aparente. ¡Cantan las aves!
El silencio habla y también ensordece cual vulgar ruido. Podemos escucharlo si aprendemos a oír.
Si los suspiros mueren en el oído de quien los causa, la vida fuera mucho más bella y placentera.
Nueva vida latía en su interior. Su juventud extrema, arropaba su vientre
El miedo late, golpea por doquier, escuece y arde. Irrita los sentidos, desvanece la vida.
Siento tu risa como ese eco distante que se aleja en la frialdad de cada invierno. Y tu voz...
La cigüeña se aferra a su alto nido y mira airosa. Son sus potentes alas amparo de su prole.
Fresca y ligera te refugias del sol y del mal viento. Con tu belleza húmeda, esparces la pureza.
—Acércate hijo, ven, pon tu manito en mi vientre. Aquí, mira, aquí dentro está tu he… ¿Vamos a dibujarla tú y yo? le dije dándole un beso.
El trueno ruge. Y allá en la oscuridad, aúlla el lobo.
En aquella capilla medieval había un viejo sótano y ella, (una chica joven llena de curiosidad), no dudó en bajar la fría escalera hasta adentrarse en esa estancia lúgubre con olor a si...
Todo segundo, es parte del pasado en cada instante.
Los sentía tan cerca, que sus corazones latían junto al mío y sus risas... sus risas