Haiku 22
04/21/2016
Y esa hoja verde, solitaria y endeble, vaga en el agua.
Las hojas secas se pierden junto al viento; ¡Adiós otoño! Y pleno de aire gélido llega el cálido invierno.
Te di la vida y te amo como nadie. Quiero tenerte, saberte cada día, darte siempre mi abrazo.
Caracolillo, al verte desde lo alto, ¡cuan frágil eres!
Tanta nostalgia anclada en el recuerdo. Vid goteando, y el río desbocado en su frío deshielo.
Los dos jamás podrán brillar unidos. El sol no sabe que para que haya luna, debe irse con la noche.
La cigüeña se aferra a su alto nido y mira airosa. Son sus potentes alas amparo de su prole.
Canta el Jilguero en su vuelo ondulado. Son sus gorjeos tan dulces y animados que deleitan la vida.
Algún día padre, me darás tu mano. Y yo también,
Con un suspiro, libero tantas cosas, tantas, ¡que floto!
Las cuatro décadas de tan hermosa niña, suman otoños.
Últimamente, o quizás desde hace bastante tiempo, me imagino cosas un tanto extrañas. Por ejemplo pienso, que “al doblar una esquina” Es esa sensación de enfrentarme a lo desconocido de...
Fueron tus manos, incansables y férreas parando el tiempo. La Odisea de Ulises tu consuelo final.
Hay cosas malas que mucho desconciertan. Mas, lo peor, solo es inevitable cuando ya ha sucedido.
Regreso como cada día por esa calle tan habitual, siempre a la misma hora, como inevitable rutina a la que nos somete la vida. Encima de mí, un cielo de invierno donde no se oye el cant...