#Mexicanos #PremioCervantes #PremioNobel #SigloXX
Entre irse y quedarse duda el día, enamorado de su transparencia. La tarde circular es ya bahía: en su quieto vaivén se mece el mundo. Todo es visible y todo es elusivo,
En su tallo de calor se balancea La estación indecisa Abajo Un gran deseo de viaje remueve Las entrañas heladas del lago
el comienzo el cimiento la simiente latente la palabra en la punta de la lengua
La tinta verde crea jardines, selvas, pr… follajes donde cantan las letras, palabras que son árboles, frases que son verdes constelaciones. Deja que mis palabras, oh blanca, descie…
Nace de mí, de mi sombra, amanece por mi piel, alba de luz somnolienta. Paloma brava tu nombre, tímida sobre mi hombro.
Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa
Canta en la punta del pino un pájaro detenido, trémulo, sobre su trino. Se yergue, flecha, en la rama, se desvanece entre alas
La ciudad desvelada circula por mi sangr… Y el avión que traza un gemido en forma… que se derrumban en esquinas remotas, este árbol cargado de injurias que algui… en la plaza,
Arquitecturas instantáneas sobre una pausa suspendidas, apariciones no llamadas ni pensadas, formas de viento, insubstanciales como tiempo
Entre la noche y el día hay un territorio indeciso. No es luz ni sombra: es tiempo. Hora, pausa precaria,
Inmóvil en la luz, pero danzante, tu movimiento a la quietud que cría en la cima del vértigo se alía deteniendo, no al vuelo, sí al instante. Luz que no se derrama, ya diamante,
En un rincón del salón crepuscular O al volver una esquina en la hora indec… O una mañana parecida a un navío atado a… O en Morelia, bajo los arcos rosados de… Ni desdeñosa ni entregada, centelleas.
Amanecemos piedras. Nada sino la luz. No hay nada sino la luz contra la luz. La tierra: palma de una mano de piedra.
Déjame, sí, déjame, dios o ángel, demoni… Déjame a solas, turba angélica, solo conmigo, con mi multitud. Estoy con uno como yo, que no me reconoce y me muestra mis arma…
AL ALBA busca su nombre lo naciente Sobre los troncos soñolientos centellea… Galopan las montañas a la orilla del mar El sol entra en las aguas con espuelas La piedra embiste y rompe claridades