#Chilenos #PremioNobel #SigloXX
Diego Rivera con la paciencia del… buscaba la esmeralda del bosque en… o el bermellón, la flor súbita de… recogía la luz del mundo en tu ret… Pintaba el imperioso traje de tu n…
Recuerdas cuando en invierno llegamos a la isla? El mar hacia nosotros levantaba una copa de frío. En las paredes las enredaderas
Corazón mío, reina del apio y de l… pequeña leoparda del hilo y la ceb… me gusta ver brillar tu imperio di… las armas de la cera, del vino, de… del ajo, de la tierra por tus mano…
Vino color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura o sangre de topacio, vino,
Yo te he nombrado reina. Hay más altas que tú, más altas. Hay más puras que tú, más puras. Hay más bellas que tú, hay más bel… Pero tú eres la reina.
Antes de la peluca y la casaca fueron los ríos, ríos arteriales: fueron las cordilleras, en cuya on… el cóndor o la nieve parecían inmó… fue la humedad y la espesura, el t…
Chisporrotea en el aceite hirviendo la alegría del mundo:
Recordarás tal vez aquel hombre af… que de la oscuridad salió como un… y antes de que supiéramos, sabía: vio el humo y decidió que venía de… La pálida mujer de cabellera negra
Desde hace mucho tiempo la tierra… eres compacta como el pan o la mad… eres cuerpo, racimo de segura sust… tienes peso de acacia, de legumbre… Sé que existes no sólo porque tus…
Estación invencible! En los lados del cielo un pálido cierzo se acumulaba, un aire desteñido e invasor, y hacia todo lo que los ojos abarcaban, como una espesa leche, como una cortina...
Oh Cruz del Sur, oh trébol de fós… con cuatro besos hoy penetró tu he… y atravesó la sombra y mi sombrero… la luna iba redonda por el frío. Entonces con mi amor, con mi amada…
Ay hijo, sabes, sabes de dónde vienes? De un lago con gaviotas blancas y hambrientas. Junto al agua de invierno
Si tu pie se desvía de nuevo, será cortado. Si tu mano te lleva a otro camino se caerá podrida.
Ay no quieres, te asusta la pobreza, no quieres ir con zapatos rotos al mercado
Ella era bella y era buena. Él era dulce y era triste Murieron del mismo dolor Perdonaló, Señor! Se dormía en sus brazos blancos