El guerrero Templario
En un extenso páramo al borde de una antigua batalla, el cielo se enciende en tonalidades de rojo, naranja y púrpura, reflejando el crepúsculo de un día sangriento. En medio de este paisaje épico se alza un guerrero templario: su armadura, marcada por cicatrices de mil batallas, resplandece con los últimos rayos del sol.
Sus ojos, fijos en el horizonte, destilan una determinación que desafía al destino. Con la espada en alto, reluce con la luz del sacrificio, y a su espalda se dibuja la silueta de una cruz, símbolo eterno de fe y honor. La atmósfera es densa, impregnada de historia y valentía, y la brisa parece murmurar las antiguas leyendas de aquellos que se negaron a arrodillarse.
Por, Miguel Ángel Peñafiel Miranda.
Maestrazgo NNDNN
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