La tierra descose mis costillas,
las abren partiéndome en dos,
entonces el sonido de mi grito se escucha
hasta en el infierno, hasta en el cielo.
Pero Judas no me llamó primero,
Voy a donde nunca me llaman.
Me adentro ahí donde nunca se ve la luz,
donde todos los asesinos mueren.
Judas, tiene cara de un muchachito rubio,
con ojos celestes y como un ángel me maldice.
Le suplico que me cosa lo abierto,
pero es en vano.
Él me lastima, me descose.
Y la tierra es demasiado injusta,
el cielo demasiado estricto.
Corro,
me quiero ir a otra parte;
a un lugar que no haya corrupción.
El ángel del infierno me dice que:
me vendría bien vacacionar En una temporada en el Infierno.
Bienvenido a casa.
Serás mi esposa, pero también mi esclava.