Soy el suspiro de un universo olvidado,
el instante que nunca fue,
y en mi mente, la niebla se quema.
¿Qué es la razón sino una llama
que se apaga al rozar la nada?
El tiempo,
como un reloj roto,
pierde su aliento en cada tic.
La vida se disuelve en el aire,
como tinta en agua,
y yo,
somos todos,
espejos quebrados que buscan
un reflejo que no existe.
Elegí la sombra,
la que no reclama,
la que no tiene nombre.
En su vacío, soy infinito.
En su silencio, soy eco.
El resto es ruido.