Como la luna que al brillar oculta Su otra mitad en las tinieblas altas, Silencioso me vuelvo hacia las sombras… Irving Duncan
#Cubanos #SigloXX #SigloXXI
Vendrá mi muerte y no tendrá tus ojos. Desde la noche al alba te he esperado como quien sabe el fin en el soñado rostro que en el espejo ven mis ojos. Vendrá mi muerte insomne, también ciega,
Descanso ante la antigua puerta oscura. Miro sus suaves bordes, su madera Que tan paciente guarda la certera Oscuridad que su interior procura. Rozo la aldaba en vano. Nadie viene.
Como se van fugando ya los días en la ciega costumbre de las horas y apenas recordar nos queda siempre los paseos tan breves y tan solos por las antiguas calles solitarias
They tell you I am fragile like the grass moved by the air in the fields. Don’t believe them:
Tiniebla y lejanía en mi conmueven Las ciegas criaturas que el silencio Engendra desde el sueño o de la muerte. Las dos en mí a solas van llenando Sutiles copas, cálices sombríos,
Noches de amantes breves como cirios ard… y cetros y fortunas y reyes y palacios. Noches de espejos hondos, aguas de un rí… Noches de altas torres perdiéndose en la… y sonoras tinieblas retumbando en lo osc…
Despertar y verse, no en la hoja, no en el árbol, siquiera en el campo que se extiende sin remedio. Despertar y verse tan solo en la semilla, en su conciencia, pujando, y saber que nada...
Un apellido tengo que pintado Me recuerda el origen de los nombres. De Asturias y Canarias ya los hombres Mi historia conformaron. He soñado Con un guerrero. El nombre ya no import…
Deambulo por tu sueño y soy tu propio sueño dormido. Bestias de la noche, venid todas a mí. Ángeles hermosos, bebed mi sangre. Yo he sido breve
Recorríamos los bosques en la noche. Yo leía un poema de Pessoa, susurraba despacio: por esos sotos, antes de nosotros, pasaba el viento cuando había viento.
Cansancio de la tarde en oro vuelto, Antiguas soledades, muros grises, Penumbras innombrables, dioses, ángeles, El amor y el dolor en todo unido. Nada ajeno me exalta. Vivo sólo
Dicen que en la penumbra el cancerbero espera tan paciente que su aullido no termina ya nunca, y que ese aullido Hiela el alma y el sueño del guerrero. Hesíodo le concede tres cabezas;
Por las puertas de cuerno y de marfil He adivinado un rostro. Sigo un sueño. La penumbra me envuelve con empeño. Pienso en Homero y en el torvo alfil Que, sin saberlo, borra mi memoria
Yo también soy ya otro; y otro mira por estos ojos verdes medio chinos; otro por mí convive con la asfixia clavada en la garganta como un pájaro; otro por mí me sueña y va negándome