Como la luna que al brillar oculta Su otra mitad en las tinieblas altas, Silencioso me vuelvo hacia las sombras… Irving Duncan
#Cubanos #SigloXX #SigloXXI
Deambulo por tu sueño y soy tu propio sueño dormido. Bestias de la noche, venid todas a mí. Ángeles hermosos, bebed mi sangre. Yo he sido breve
¿Qué casa ya me aguarda, qué misteriosa… me descubre en sus cuadros, me sigue en… ¿Quién puedo ser yo acaso, de quién soy… ¿Qué casa ya me aguarda, qué misteriosa… ¿Qué familiar camino me conduce a esta c…
Como un umbral del sueño, la ventana, la ventana dormida, a qué paisaje escapa… Qué bestias misteriosas remueven la penu… como quien hila un rostro, un cuerpo en… hasta volverlo estatua del silencio.
El mañana no existe, ni el futuro, Que es el mañana del mañana. Juego A no creerme estas cosas. Miro el juego Que los niños comienzan y procuro El difícil trasfondo de ese juego.
He tenido en un sueño las horas de la no… Sus altas horas siempre, sus ruinosos si… sus ecos, sus penumbras, sus fatales con… yo he tenido. La noche ha hecho de mí su… He soñado mi cuerpo como una sombra entr…
Debo tu nombre al reino, oscuro pueblo. Por una de tus calles he mirado El palacio de Cnosos, las ventanas Abiertas al abismo y a la noche. Pienso en Dushara, su secreta historia,
Descanso ante la antigua puerta oscura. Miro sus suaves bordes, su madera Que tan paciente guarda la certera Oscuridad que su interior procura. Rozo la aldaba en vano. Nadie viene.
No te hiere la luna ni la nieve que silenciosamente está cayendo; Ni siquiera el olvido, que va haciendo un sueno de tu forma esbelta y leve. No te hiere la vida, ni la muerte
Nada conmueve más que aquella silla Que el pintor ha dejado ya inconclusa, Quizás imaginando la difusa Maraña de la luz, la pesadilla De vivir nada más con una oreja.
Puedo mirar el puente y la tiniebla Alzarse en la distancia como un sueño; Demorar ya mis ojos en el agua Que fluye silenciosa, eterna, triste, E imaginar que escribe con la pluma
Sin belleza persisto con la noche, y sufro ante el espejo que destruye, poco a poco, el contorno de mi rostro. Me estremece saber que un perro ladra, confinado en mi miedo, a las pequeñas
Un espejo cambiante es toda vida. Un espejo que a ciegas lanza un lento reflejo de reflejos, un momento en que algo se repite y ya se olvida. ¿Por qué la sed no encuentra su perdida
Como una sombra más recorro estas calles: Impúdico cadáver doblándose en su miedo, bestia que reconoce ese gotear de muerte al borde del abismo.
¿No es el cántaro oscuro de la noche, una señal del sueño o de la sed? ¿No es el pájaro el aire con sus formas de pájaro? Nada puedo decir.
Pueden pasar los años sin la breve costu… con que hilvanan las horas los ciegos tejedores. Pueden soplar el cuerno de la abundancia seguros de que allí aguardará la bestia