#Argentinos #PremioCervantes #SigloXX #1923 #FervorDeBuenosAires
Que la antigua tiniebla se agrande… Que de la porcelana cóncava mane e… Que los bélicos “crackers” retumbe… Que el incendio de un leño haga il… Que el tempestuoso fuego, que agre…
Penumbra de la paloma llamaron los hebreos a la iniciaci… cuando la sombra no entorpece los… y la venida de la noche se adviert… como una música esperada y antigua…
De los muchos problemas que ejercitaron la temeraria perspicacia de Lönnrot, ninguno tan extraño—tan rigurosamente extraño, diremos—como la periódica serie de hechos de sangre que culmi...
Los ojos de tu carne ven el brillo Del insufrible sol, tu carne toca Polvo disperso o apretada roca; Él es la luz, lo negro y lo amaril… Es y los ve. Desde incesantes ojo…
Los hombres inventaron el adiós po…
Convencidos de caducidad por tantas nobles certidumbres del… nos demoramos y bajamos la voz entre las lentas filas de panteone… cuya retórica de sombra y de mármo…
Indigno de los astros y del ave que surca el hondo azul, ahora sec… de esas líneas que son el alfabeto que ordenan otros y del mármol gra… cuyo dintel mis ya gastados ojos
En 1678, en París, el duque de Maine publicó sus “Obras completas de un autor de siete años”. En 1807 el casi tan precoz Connop Thirlwall (que después llegó a obispo) publicó a la edad ...
Las tardes que serán y las que han… son una sola, inconcebiblemente. Son un claro cristal, solo y dolie… inaccesible al tiempo y a su olvid… Son los espejos de esa tarde etern…
Que no profanen tu sagrado suelo,… el jabalí alemán y la hiena italia… Isla de Shakespeare, que tus hijo… y también tus sombras gloriosas. En esta margen ulterior de los mar…
Escribir un poema es ensayar una magia menor. El instrumento de esa magia, el lenguaje, es asaz misterioso. Nada sabemos de su origen. Sólo sabemos que se ramifica en idiomas y que cada...
Torne en mi boca el verso castella… a decir lo que siempre está dicien… desde el latín de Séneca: el horre… dictamen de que todo es del gusano… Torne a cantar la pálida ceniza,
Hoy, nueve de setiembre de 1978, tuve en la palma de la mano un peq… de los trescientos sesenta y uno q… para el juego astrológico del go, ese otro ajedrez del Oriente.
Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nad...
De hierro, no de oro, fue la auror… La forjaron un puerto y un desiert… unos cuantos señores y el abierto ámbito elemental de ayer y ahora. Vino después la guerra con el godo…