Agosto /28/2015
El dolor es inevitable, pero, ¿y el sufrimiento? ¿Debemos aprender a convivir con él?
La margarita no perdona "al amor" ¡Por deshojarla!
Sus risas, llantos y carantoñas son inagotables. La dicha de tenerlas enriquecen mi vida.
Delgados troncos atrapan a la luna en fiel abrazo. Tierno y leal cobijo a esa luz entrañable.
Croa la rana, salta al oscuro charco. Mira al nenúfar.
El trueno ruge. Y allá en la oscuridad, aúlla el lobo.
Viejo reloj, que gira sin cesar, evoca al tiempo.
Vuela aquella golondrina por los c… esperaba ansioso sus plegarias. La golondrina sin rendirse, vuela… El canto poco a poco se fue convir… Y el río... el río ya no podía llo…
Te observo lleno de años y de hist… decorando el final de ese sendero, y tú, árbol milenario te alzas fie… donde amarillas flores ríen gloria… Te miro y oigo todas tus memorias
Para mí, “el paraíso” puede ser, simplemente, apoyar la cabeza
Olor a lluvia, soledad aparente. ¡Cantan las aves!
Esas niñas mías que tanto amé. Esa entrega incondicional y transparente,
Desde mi ventana todo parece igual, los árboles o aquella pared que una vez estuvo llena de musgo dando un verdor húmedo a mi jardín, pero no es cierto... Había un árbol grande que ya n...
Grabo el instante, es el reto a seguir, y... llegas tú.
Es como el tiempo, que plasmado en la piel, ¡se paraliza!