Haiku 18
Abril /16/2016
Regreso como cada día por esa calle tan habitual, siempre a la misma hora, como inevitable rutina a la que nos somete la vida. Encima de mí, un cielo de invierno donde no se oye el cant...
Cuando dormimos, vuela nuestra conciencia, si...¡no hay insomnio!
Si los suspiros mueren en el oído de quien los causa, la vida fuera mucho más bella y placentera.
El rayo abruma y al cesar la tormenta, ¡lloran los sauces!
No soy perfecta, la perfección no es vida. Es obsesión, y eso, ya es un defecto. ¡Errar para vivir!
Cuando hablamos con el corazón, la voz acaricia el silencio...
Fueron tus manos, incansables y férreas parando el tiempo. La Odisea de Ulises tu consuelo final.
Cae la gota sin saber su final. Turbio destino.
Lo irrealizable, lo imaginario o lo fantástico, es una posible utopía. Para mí,
Cuando me abrazas, la vida se detiene. Es el consuelo de unir nuestros latidos y entregarnos los dos.
Y esa hoja verde, solitaria y endeble, vaga en el agua.
La carne muere, envejece y nos duele como los años. El alma, siempre viva, nos impide morir.
La calle está vacía. Es noche oscura, sin luna. Solo veo las luces
¡En el silencio! siento el cálido arrullo de las palomas.
¡Qué solitarias emergen las espigas de entre las ramas! Entre nubes, sus largos tallos al sol invocan.