Callan las mentiras lo que al hambre dan cobijo. Callan y callan las mentiras Vuelven las tormentas de verdades sin incisos.
La sonrisa de olivares, vil traviesa de penurias acecha tras sus zarzales en ahogares de lujuria, ¡Ingrata sea su sierpe, Dña. Oliv…
Al fantasma que atraviesa las paredes que la apartan de mi lado yo le pido que embelese la ternura que recibe
Golpea en las farolas boxeador escandaloso cada golpe es el olvido arremetido por las olas. En tu puño está el castigo
—Son los cangrejitos peleones— grita mi primo, con uno sobre su c… me arrimo, y observo con tristeza a aquellos cangrejos sentirse peon… al luchar por el alivio de su pere…
En la ira de tus besos, me siento vivo, extasiado, porque en ti hallo el regocijo que me aclama
Como una nube la oceánida elige el mar que la espuma cubre; y de rojo se tiñe. Como esponjosa nube
Concédeme esta tentación, la ocasión de tumbarme en las ramas de tu cama. Te muestras, mujer fatal,
Hoy te he vuelto a ver tras tres o… hoy tras tres intentos tuve suerte… hoy te tuve, a ti, que vagas tras las urbes. Al cielo imploro ser fuerte
Amo la intensidad con que pronuncias tus palabras Y las transformas en emociones que no marchitan ni se apagan. Esa feminidad
El recuerdo de una botella, de calma tibia en alcohol, se arroja entre las querellas. Cicatriz labrada en familia, por niñas llorando a un cabrón
Primera impresión de amor prohibido, aquella sensación que me posee porque has venido. En solo unas horas
La senda manchada en refriegas denota escasez en la sed que de sangre empaña sus guerras. La guerra aclamada en hiatus se nutre en su pena,
Nos acercábamos al bosque, ese lugar donde niños y mascotas corretean al son del baile en la mascarada. Yo y esa niña mora,
¿Qué he de decirte, mariposa, cuando apenas puedes volar? Esta triste red empaña tus alitas de cristal. ¿Qué he de decirte, mariposa,