En la expresión del espejo observo la frialdad de esa sonrisa como una caries que se expande en los llantos, sin empeño. A esta crisis que me rompe
Si la vida un juego fuese nos atraparían sus azares seríamos dados pares hasta que uno pereciese. Si la vida un juego fuese
—¡Eres artificial!— me digo mientras busco en lo casual, en lo orgánico, sentirme más capaz
En la sala otorga el niño sus pala… resurgen de los vapores del alma, y tres imágenes recrea. La una es el “yo niño” en la cama; segunda es la caricia, su llama,
Niña en el tropiezo te cruzaste con la comba caíste en el enredo encerrada en su mazmorra Apretada en tu cuello
Como una nube la oceánida elige el mar que la espuma cubre; y de rojo se tiñe. Como esponjosa nube
Pídanme los lirios que me muera entre tus brazos. Pídanme los lirios que proceda en el ocaso. Pídanme martirios,
—Son los cangrejitos peleones— grita mi primo, con uno sobre su c… me arrimo, y observo con tristeza a aquellos cangrejos sentirse peon… al luchar por el alivio de su pere…
La herida del ser, aquello que marcan las olas con sal en la cicatriz, sin salir la parca. La herida de poseer,
Ya no siento la hipócrita necesida… ya no tengo motivos para regurgita… Quiero callar, aunque no deba. Debí armarme en el desarme, palabras quedan que yo sepa.
¿Por qué sulfura en estas hojas se… ¿Por qué dormitan estas ramas ante… ¿Por qué permanece esta madera? Quiere morir la primavera Tras apaciguar el sol sus llamas e…
Pido disculpas, he errado: En la poesía he sustraído un azúcar amarrado a un lenguaje distinguido. Más en la prosa me distraigo.
En su elegancia me perdí por su carisma me detuve soportaron mi desliz las emociones que contuve. Me perdí
Golpea en las farolas boxeador escandaloso cada golpe es el olvido arremetido por las olas. En tu puño está el castigo
Del anciano ciprés vuela el pato empujado por la brisa. Pasa mal rato, tiene prisa,