A ti, que sin pretender cambiarme transformaste mi vida y me amaste aun cuando ni siquiera yo misma podía soportarme.
Son tus ojos Negros como la noche Y preciosos como la luna Los que deberían ser míos, Y no de ella.
A veces la veo mirando a la esquina y dice que hay alguien llorando al otro lado de la pared.
Han sido varios días, que percibo como siglos, desde que nuestros caminos tomaron rumbos distintos. Dime quien eres.
Vivo escribiendo letras a veces inútilmente, pero saber que me lees hace que quiera escribir lo que guardo en el corazón.
Siento tu cabello oscuro ahora en el viento diario, siento tus besos —el sabor de tus labios— en cada sorbo de chocolate.
Cambiaste de vida, de ropa, de casa, de ciudad y de amor:
No, por favor, no te enamores de mí si te molesta que me ría constantemente, si te incomoda
Volver a sentir vida después de mucho tiempo, escuchar vinilos, dormir de a ratos, cocinar al natural,
Digo que sigues haciendo parte de… creen los demás que sigo enamorada sin embargo, olvidan que tener pesadillas también es soñar.
Aunque ya nos separaba un universo de edificios, de personas y problemas, la verdadera distancia la marcó tu indiferencia.
Está mi cuerpo lleno de firmas de huellas y marcas que guardan recuerdos —generalmente malos— que me impulsan a seguir
Y que aun cuando no puedas ver nad… puedas verme a mí, quieras verme, y yo te ayude a poder ver las cosas como no las has visto.
A partir de hoy, las rosas que se dan en fechas especiales pueden ser para mí tanto memoria
Podría embriagarme sólo con tus besos, tatuarme en la piel tus cualidades, robarme sutilmente