España, dorada de sol y de espiga,
de sangre y de fuego tu estirpe nació.
Tus mares susurran leyendas antiguas,
y en cada camino la historia cantó.
Tus torres altivas de piedra y de cielo,
vigilan las sombras del tiempo que fue.
Los versos de plata resuenan en suelo,
donde un día el Cid su espada alzó fiel.
Granada dormita con llanto en la Alhambra,
Sevilla en su danza se viste de luz.
Madrid desafía la vida que cambia,
y en Córdoba arde la estrella del sur.
Oh, patria de oro, de campos y gloria,
de amores callados, de guerra y de fe.
Tu alma es un himno que grita en la historia,
y en cada latido te vuelvo a querer.