Pronto perderé el sol oculto entre los pinos,
tantas tardes soñando igual obsolescencia,
desde el mismo lugar, con similar destino.
¿Podré olvidar los soles de tantas tardes muertas?
Desconozco el sol nuevo que me espera sin verme,
tal vez alcance el cenit desde el árbol divino,
la luz sea más tenue, el fulgor decadente
y llegue a ver los versos que olvidé en el camino.
En el nuevo escenario que regirá mis días,
espero que las tardes se muestren complacientes,
que los duendes del verso me insuflen alegría
y el saludo postrero de los gozos ausentes.
¡Quién conoce el futuro que silba tras el viento?
¿Acaso las estrellas entristecen el cielo?
Será mejor remar por el lago sereno
y esperar al barquero suplicando consuelo.