#Chilenos #Mujeres #PremioNobel #SigloXX #1938 #Tala
En el medio del llano, un árbol seco su blasfemia alarga; un árbol blanco, roto y mordido de llagas, en el que el viento, vuelto
#1922 #Desolación #Vida
A la Patagonia llaman sus hijos la Madre Blanca. Dicen que Dios no la quiso por lo yerta y lo lejana, y la noche que es su aurora
¡Qué hermosa corre la ruta de Rapel al río Laja antes de que lluvia o nieblas la pongan bizca o cegada! Sin brazo alzado conduce
Por que duermas, hijo mío, el ocaso no arde más: no hay más brillo que el rocío, más blancura que mi faz. Por que duermas, hijo mío,
El sol de Abril aun es ardiente y bueno y el surco, de la espera, resplandece; pero hoy no llenes l’ansia de su seno, porque Jesús padece. No remuevas la tierra. Deja, mansa
Sabiduría de Rafaela Ortega, hallazgo en la vía, copa de plata ganada en mi viaje. Se me rompe tu cara en los cien países cruzados,
#1938 #Tala
Haremos fuego sobre la montaña. La noche que desciende, leñadores, no echará al cielo ni su crencha de astr… ¡Haremos treinta fuegos brilladores! Que la tarde quebró un vaso de sangre
¡Pobre amigo!, yo nunca supe de tu semblante ni tu voz; sólo tus versos me contaron que en tu lírico corazón la paloma de los veinte años
Ya me voy porque me llama un silbo que es de mi Dueño, llama con una inefable punzada de rayo recto: dulce-agudo es el llamado
-«Jugamos nuestra vida y bien se nos perdió. Era robusta y ancha como montaña al sol; Y se parece al bosque
Me acuerdo de tu rostro que se fijó en m… mujer de saya azul y de tostada frente, que en mi niñez y sobre mi tierra de amb… vi abrir el surco negro en un abril ardi… Alzaba en la taberna, honda, la copa imp…
Libros, callados libros de las estanterí… vivos en su silencio, ardientes en su ca… libros, los que consuelan, terciopelos d… y que siendo tan tristes nos hacen la al… Mis manos en el día de afanes se rindier…
Me encontré a este niño cuando al campo iba: dormido lo he hallado en unas espigas... O tal vez ha sido
Ya tumbó el viento extranjero los costados de mi casa. Llegó como la marca manchado y fétido de algas y ya encontró y aventó
Mujer, bendito sea el alfarero que hizo tu cuerpo: te ensanchó los ojos tamo grutas marinas; te puso en los brazos las tremendas cuerdas de la pasión; te ahondó la garganta hasta las en...