I – El niño poeta
En la vereda soñaba
Miguel, el niño distinto,
con un fulgor laberinto
y la poesía que hablaba.
Una guitarra lloraba
cuando su mano la halló,
y el alma se le encendió
como estrella adolescente,
cantando libre, valiente,
al mundo que lo abrazó.
II – El canto rebelde
Verso y ritmo en carne viva,
la flor y el grito en su pecho,
rompiendo el tiempo maltrecho
con su voz siempre intuitiva.
Fue su esencia combativa
la que al rock le dio color,
mezcla de fuego y de flor,
de locura y esperanza,
en su canto la balanza
entre el dolor y el amor.
III – Eterno Miguel
No murió, solo partió
al refugio de los trinos,
donde bailan los destinos
de lo que nunca se fue.
Cada joven que creyó
que otro mundo es posible
lleva su canto invisible
en la sangre y en los pies,
porque Miguel sigue en vez
porque su alma es tangible.