Anhelé ser la dulzura que colmara… el susurro de la brisa que en tu v… la espiral de mil estrellas danzan… y en cada latido, el eco que en tu… Soñé con ser la ofrenda que en tu…
En campos de verde abrigo, manos de tierra y sudor, siembran con fe y con amor, esperan fruto en el trigo. El sol con su fiel testigo
A través del eco de los días, en los huecos de un tiempo inasibl… se entrelazan los suspiros de un s… donde la distancia no es olvido, sino puente de recuerdos infinitos…
En tus ojos encuentro mi destino, tu sonrisa es el sol que me despie… en cada latido mi alma se inserta, caminamos juntos por el camino. Tus palabras son caricias al vient…
En tiempos de sombra, de duros sil… dos llamas surgieron rompiendo el… Con manos de acero y almas de vien… alzaron banderas, alzaron un sueño… Clara, la voz que encendió la espe…
El tiempo va deprisa y no perdona, se escurre entre mis manos, fugiti… Sus horas, como el viento, son tes… de un mundo que se apaga y que aba… Las huellas en mi piel son su coro…
My queen, your presence doth devou… My courtesy with gentle power. Like sheep that grazing sprouts en… You consume my words, an eager plo… Beside you, silent I become,
Tus ojos brillantes, tu sonrisa ra… Son el tesoro que mi corazón busca… Tu amor incondicional, tu entrega… Son la bendición que Dios a mí me… Promesas de amor, que florecen cad…
Tu beso es miel robada a colmenas, Veneno dulce que el alma reclama. Presencia que mi dolor serena, Ante tu aroma mi afán se desarma. Tus caricias, veneno embriagante,
Si yo estuviera en la gloria, gozando de paz y amor, no tendría más memoria de mi vida de labor. Ni de las penas pasadas,
Brotan versos entre la niebla, como camelias en la sombra, hijas del viento y la pena, del río que en la alborada llora. Madre del alba y del canto,
Tu piel alabastrina, cual mármol p… Brilla con pureza, un lienzo sin i… Tu cabello ondeante, céfiro florid… Transporta mi alma a un mágico por… Tus labios, cual pétalos de rosa e…
El viento silba entre cardos y est… y el gaucho avanza sin miedo a per… sabe que el monte siempre lo acomp… que quien no para logra comprender que todo camino al fin se amaña.
Una vela encendida, un destello en la oscuridad, una chispa que ilumina, un alma en tranquilidad. **
Por Triana va el rumor de campanas y jilgueros, y en sus calles los luceros brillan como en un fervor. El niño Dios, redentor,