#Argentinos #PremioCervantes #SigloXX #1923 #FervorDeBuenosAires
Ante la cal de una pared que nada nos veda imaginar como infinita un hombre se ha sentado y premedit… trazar con rigurosa pincelada en la blanca pared el mundo entero…
Entre mi amor y yo han de levantar… trescientas noches como trescienta… y el mar será una magia entre noso… No habrá sino recuerdos. Oh tardes merecidas por la pena,
Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la no… De esta ciudad de libros hizo dueñ…
Bajo la piedra yace el cuerpo de… Que fundó en estas islas el primer… De la estirpe de Odín Y sació el hambre de las águilas.
Más vil que un lupanar la carnicería rubrica como una afr… Sobre el dintel una ciega cabeza de vaca preside el aquelarre
Venga un rasgueo y ahora, con el permiso de ustedes, le estoy cantando, señores, a don Nicanor Paredes. No lo vi rígido y muerto
La memoria del tiempo está llena de espadas y de naves y de polvo de imperios y de rumor de hexámetros y de altos caballos de guerra
¿Qué será Buenos Aires? Es la Plaza de Mayo a la que volv… Es el dédalo creciente de luces qu… Es el paredón de la Recoleta cont… Es un gran árbol de la calle Juní…
Pompas del mármol, negra anatomía que ultrajan los gusanos sepulcral… del triunfo de la muerte los glaci… símbolos congregó. No los temía. Temía la otra sombra, la amorosa,
Antes que el sueño (o el terror) t… mitologías y cosmogonías, antes que el tiempo se acuñara en… el mar, el siempre mar, ya estaba… ¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel…
Juro que no por deliberación he vu… de alta recova repetida como un es… de parrillas con la trenza de carn… de prostitución encubierta por lo… Puerto mutilado sin mar, encajonad…
Un hombre gris. La equívoca fortu… hizo que una mujer no lo quisiera; esa historia es la historia de cua… pero de cuantas hay bajo la luna es la que duele más. Habrá pensado
Traiga cuentos la guitarra de cuando el fierro brillaba, cuentos de truco y de taba, de cuadreras y de copas, cuentos de la Costa Brava
En el santuario hay una espada. Soy el segundo sacerdote del templ… Otras comunidades veneran un espej… Creo que se eligieron esas cosas p… Hablo con libertad; el Shinto es…
Suyo fue el ejercicio generoso De la amistad genial. Era el herm… A quien podemos, en la hora advers… Confiarle todo o, sin decirle nada… Dejarle adivinar lo que no quiere