#Argentinos #Mujeres #SigloXX #Suicidio
Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca
Andas por esos mundos como yo; no me dig… Que no existes, existes, nos hemos de en… No nos conoceremos, disfrazados y torpes… Por los anchos caminos echaremos a andar… No nos conoceremos, distantes uno de otr…
Las dulces mensajeras de la tristeza son… son avecillas negras, negras como la noc… ¡Negras como el dolor! ¡Las dulces golondrinas que en invierno… y que dejan el nido abandonado y solo
Dónde estarás ahora? Eras tan dulce, ni… de los cabellos rubios y los ojos de ace… Niño que a pesar mío fuiste mi prisioner… ¡Oh, mi pálido niño! Tan humilde era el beso que besaba mis p…
Por diez centavos lo compré en la esquin… y vendiómelo un ángel desgarbado; cuando a sacarle punta lo ponía lo vi como un cañón pequeño y fuerte. Saltó la mina que estallaba ideas
El día que me muera, la noticia ha de seguir las práticas usadas, y de oficina en oficina al punto por los registros seré yo buscada. Y allá muy lejos, en un pueblecito
Me protegen tus brazos del invierno. Bajo su amparo tierno Dejo pasar las horas en letargo Triste y largo. Siento que toda cosa me es amada,
Señor, Señor, hace ya tiempo, un día soñé un amor como jamás pudiera soñarlo nadie, algún amor que fuera la vida toda, toda la poesía. Y pasaba el invierno y no venía,
Siete veces hicimos en media hora el mismo camino. Íbamos y volvíamos al lado de la verja de un jardín, como sonámbulos. Respirábamos la humedad nocturna y olorosa que subía de los cant...
Esta noche al oído me has dicho dos pala… Comunes. Dos palabras cansadas De ser dichas. Palabras Que de viejas son nuevas. Dos palabras tan dulces que la luna que…
Redoble en verde de tambor los sapos y altos los candelabros mortecinos de los cardos me escoltan con el agua que un sol esmerilado carga al hombro. El sol me dobla en una larga torre
Te ando buscando, amor que nunca llegas, te ando buscando, amor que te mezquinas, me aguzo por saber si me adivinas, me doblo por saber si te me entregas. Las tempestades mías, andariegas,
AMOR Baja del cielo la endiablada punta Con que carne mortal hieres y engañas. Untada viene de divinas mañas y cielo y tierra su veneno junta.
Tu vida es un gran río, va caudalosament… A su orilla, invisible, yo broto dulceme… Soy esa flor perdida entre juncos y achi… que piadoso alimentas, pero acaso ni mir… Cuando creces, me arrastras y me muero e…
Tristes calles derechas, agrisadas e igu… por donde asoma, a veces, un pedazo de c… sus fachadas oscuras y el asfalto de sue… me apagaron los tibios sueños primaveral… Cuánto vagué por ellas, distraída, empap…