Haiku 44
08/17/2018
Caracolillo, al verte desde lo alto, ¡cuan frágil eres!
La cigüeña se aferra a su alto nido y mira airosa. Son sus potentes alas amparo de su prole.
Se acerca el otoño, muy pronto nos llenaremos de colores y un chasquido turbador nos acompañará al pisar esas hojas secas que lo colmarán todo. Es un momento de reflexión y de paz, de r...
—Dime q me quieres, que me extrañas. Dime que me necesitas... —Te quiero, te extraño,
En mármol frío reposan estos versos. Dejad que el viento me lo cuente al entrar por la ventana.
Vuela como las golondrinas, vístete de mariposa, envuélvete en la brisa y ven a mí. Déjame ver tu
Las cuatro décadas de tan hermosa niña, suman otoños.
No soy perfecta, la perfección no es vida. Es obsesión, y eso, ya es un defecto. ¡Errar para vivir!
La mentira y la verdad, suelen ser o no creíbles. Todo depende del momento en que se digan.
Fueron tus manos, incansables y férreas parando el tiempo. La Odisea de Ulises tu consuelo final.
Te di la vida y te amo como nadie. Quiero tenerte, saberte cada día, darte siempre mi abrazo.
Esas niñas mías que tanto amé. Esa entrega incondicional y transparente,
Saliendo el sol, corrí veloz al campo. ¡Volvió a llover!
Ese sonido de las pisadas sobre las hojas secas. Esconde una sensible melodía que encanta.
Si los suspiros mueren en el oído de quien los causa, la vida fuera mucho más bella y placentera.