Haiku 25
Mayo /12/2016
Amanda baila como las bellas aves que baten alas. Su ritmo es como viento incansable y tenaz.
Cae la gota sin saber su final. Turbio destino.
¡Oh! sol de vida, nutriendo las crisálidas, ¡Hay mariposas!
Sus risas, llantos y carantoñas son inagotables. La dicha de tenerlas enriquecen mi vida.
¡Pasan los días! Lentos, implacables con esa letanía que se convierte
Y yo aún aquí, mientras canta la alondra y nace el día.
¿Amor de madre? va en una dirección. ¡Hacia adelante!
Tengo otra esencia, lejana juventud; ¡Como el vintage!
Olor a lluvia, soledad aparente. ¡Cantan las aves!
¡Mi padre amado! te recuerdo y te extraño con gran nostalgia. En tu última mirada, no pude estar contigo.
Cuando hablamos con el corazón, la voz acaricia el silencio...
Esa codicia... hace que cualquier reto sea pequeño.
Ya sin aliento y al final del camino, ¡lluvia de abril!
En aquella capilla medieval había un viejo sótano y ella, (una chica joven llena de curiosidad), no dudó en bajar la fría escalera hasta adentrarse en esa estancia lúgubre con olor a si...
Amanecer en un día nublado; nos hace verlo, como el sutil frescor que nos regala el cielo.