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Nuevo Hesíodo

Nuestro

Bendito seas

Hada mía
de tierno mirar
Veo en tus ojos
tu alma inmovil
por el deseo de lo que vendrá
Mi exterior, no lo mires,
cierra tus ojos a mi piel,
tan diferente a tus sueños,
claros y limpios, cielos son de la mañana.
Que nada de mi exterior te engañe,
eso no lo cree yo.
Mira dentro de mi,
que  por ti soy.
Mi corazón late porque sigue tus pasos y vuelos
Tus requiebros hechizos,
tus alas, imaginación al viento.
Las palabras,
escudos de nuestras almas,
no nos separarán.
Nuestras miradas, juntas, reman a la par
hacia las aguas de sonrisas lentas,
de labios tiernos que ansían más.
Naveguemos en los lagos del deseo.
Que nos lleve nuestra amorosa barca
a alguna playa cálida y oculta
de suaves arenas y tierna luz.

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