Escribo desde los once años. Es lo que más amo, pues la poesía es lo único que evita que me ahogue en mí misma...
Tus ojos miraban indiferentes en los míos altruistas. Era la señal de que aquel frenesí se había vuelto hastío, cansancio. Una sonrisa, una làgrima, un abrazo y todo parecía volver a ...
Y fue en el crepúsculo cuando bailé con aquel, tu último gozo de vida. Tu aliento se desdibujaba en la brisa en cada esfuerzo por aferrarte... Y escuché unos gritos, sollozos sordos y...