Los versos del Capitán
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Amor, cuántos caminos hasta llegar… qué soledad errante hasta tu compa… Siguen los trenes solos rodando co… En Taltal no amanece aún la prima… Pero tú y yo, amor mío, estamos ju…
La niña de madera no llegó caminan… allí de pronto estuvo sentada en l… viejas flores del mar cubrían su c… su mirada tenía tristeza de raíces… Allí quedó mirando nuestras vidas…
Tierra de sembradura inculta y bra… tierra en que no hay esteros ni ca… mi vida bajo el Sol tiembla y se a… Padre, tus ojos dulces nada pueden… como nada pudieron las estrellas
Al golpe de la ola contra la piedr… la claridad estalla y establece su… y el círculo del mar se reduce a u… a una sola gota de sal azul que ca… Oh radiante magnolia desatada en l…
El camino mojado por el agua de A… brilla como si fuera cortado en pl… en plena claridad de la manzana, en mitad de la fruta del otoño. Neblina, espacio o cielo, la vaga…
El sabor de tu boca y el color de… piel, boca, fruta mía de estos día… dímelo, fueron sin cesar a tu lado por años y por viajes y por lunas… y tierra y llanto y lluvia y alegr…
Espléndida razón, demonio claro del racimo absoluto, del recto med… aquí estamos al fin, sin soledad y… lejos del desvarío de la ciudad sa… Cuando la línea pura rodea su palo…
Matilde, dónde estás? Noté, hacia… entre corbata y corazón, arriba, cierta melancolía intercostal: era que tú de pronto eras ausente. Me hizo falta la luz de tu energía
De tus caderas a tus pies quiero hacer un largo viaje. Soy más pequeño que un insecto. Voy por estas colinas, son de color de avena,
La tierra verde se ha entregado a todo lo amarillo, oro, cosechas, terrones, hojas, grano, pero cuando el otoño se levanta con su estandarte extenso
Aquí está el pan, el vino, la mesa… el menester del hombre, la mujer y… a este sitio corría la paz vertigi… por esta luz ardió la común quemad… Honor a tus dos manos que vuelan p…
Dios -¿de donde sacaste para encen… este maravilloso crepúsculo de cob… Por él supe llenarme de alegría de… y la palabra dura supe tornarla no… Entre las llamaradas amarillas y v…
Acostúmbrate a ver detrás de mí la… y que tus manos salgan del rencor,… como si en la mañana del mar fuera… la sal te dio, amor mío, proporció… La envidia sufre, muere, se agota…
Es la mañana llena de tempestad en el corazón del verano. Como pañuelos blancos de adiós via… el viento las sacude con sus viaje… Innumerable corazón del viento
No me has hecho sufrir sino esperar. Aquellas horas enmarañadas, llenas de serpientes,