Los versos del Capitán
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La sombra de este monte protector… como una manta indiana fresca y ru… bebo el azul del cielo por mis ojo… como un ternero mama la leche de l… Al pie de la colina se extiende el…
Hostiles cordilleras, cielo duro, extranjeros, ésta es, ésta es mi patria, aquí nací y aquí viven mis sueños.
Apenas te he dejado, vas en mí, cristalina o temblorosa, o inquieta, herida por mí mismo o colmada de amor, como cuando tus…
Tu risa pertenece a un árbol entre… por un rayo, por un relámpago plat… que desde el cielo cae quebrándose… partiendo en dos el árbol con una… Sólo en las tierras altas del foll…
De noche, amada, amarra tu corazón… y que ellos en el sueño derroten l… como un doble tambor combatiendo e… contra el espeso muro de las hojas… Nocturna travesía, brasa negra del…
Sacude las épicas eras un loco viento festival. ¡Ay yeguayeguaa!... Como un botoón en Primavera se abre un relincho de cristal.
Ahora contaremos doce y nos quedamos todos quietos. Por una vez sobre la tierra no hablemos en ningún idioma, por un segundo detengámonos,
En mi patria hay un monte. En mi patria hay un rio. Ven conmigo. La noche al monte sube. El hambre baja al río.
La tierra verde se ha entregado a todo lo amarillo, oro, cosechas, terrones, hojas, grano, pero cuando el otoño se levanta con su estandarte extenso
Pesada, espesa y rumorosa, en la ventana del castillo la cabellera de la Amada es un lampadario amarillo. —Tus manos blancas en mi boca.
Alta sobre la tierra te pusieron, dura, hermosa araucaria de los australes montes,
Soy el tigre. Te acecho entre las hojas anchas como lingotes de mineral mojado. El río blanco crece
Juegan, juegan. Agachados, arrugados, decrépitos. Este hombre torvo junto a los mares de su patria, má… cantó bellas canciones.
Emerge tu recuerdo de la noche en… El río anuda al mar su lamento obs… Abandonado como los muelles en el… Es la hora de partir, oh abandonad… Sobre mi corazón llueven frías cor…
Oh que todo el amor propague en mí… que no sufra un momento más sin pr… yo no vendí sino mis manos al dolo… ahora, bienamada, déjame con tus b… Cubre la luz del mes abierto con t…