Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú, más altas.
Hay más puras que tú, más puras.
Hay más bellas que tú, hay más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles
nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
la alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.
Y cuando asomas
suenan todos los ríos
en mi cuerpo, sacuden
el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.
Sólo tú y Yo,
sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.
Alfredo Jiménez G.
8yBello poema de complicidad amorosa entre el aguerrido Capitán defensor de las causas populares y su reina inspiradora de tan espontáneos versos. Hace algunos meses dejamos en suspenso la razón por la cual el libro "Los versos del Capitán", del que forma parte este poema, apareció anónimo y así permaneció por once años. La respuesta es muy simple: Estaba muy reciente el divorcio de Pablo Neruda con la pintora Delia del Carril; el Poeta no quiso herirla con la aparición de un volumen poético de amor intenso dedicado a Matilde. Tal desplante de delicadeza hizo que el libro creciera solo, privado de tan ilustre nombre de su autor. Lo bueno es lo que permanece. El libro había madurado sólo cuando Neruda lo reconoció. Su calidad, no su abolengo fue lo que lo mantuvo en el gusto de los lectores.