Mujer, entiende, que cuando te decía,
mi corazón mil veces te deseaba;
tu rostro, tú encanto parecía
cómo una flor que me esperaba.
Que con palabras tú me persuadias,
amor que mis intentos ayudaba,
entre llanto, tu amor vertías
y el corazón de dulzura destilaba.
La esperanza en esa inocente carita,
no te atormenten mis celos tiranos,
con la misma magia de mi varita.
Serás medida con los indicios vanos,
y así he de amarte mi niña bonita,
mi corazón alegre entre tus manos.