El corazón canta
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Después de haber sentido que se mu… Ahora si importa la culpa, pues no… El castigo. Fue un pecado decir: señor, perdon… Así como nosotros perdonamos ¡oh…
Oh hermosa flor, cansada de espera… Llorando entre los pasos del tiemp… Después de fracasar en tu búsqueda Donde tu dulce aroma no tuvo éxito… Donde tu juventud en vano se ha id…
¿De qué se nutre mi infinito amor? en una equivocada dulzura de amores atormentados de escandalosas ternuras, de cánticos y alborotos
Mira mi alma, vacía y solitaria, que por ti amada va sufriendo; asciende, sube, amor y mira el cielo es alto por ti es eterno. Mujer, dulce, amorosa y blanca,
En la brisa de un sueño marchito, se ahoga el sol en mares de olvido… Susurra el viento versos callados, sombras errantes, nombres olvidado… El tiempo muerde con dientes fríos…
Quisiera ser y no puedo No puedo y quisiera ser El poeta apasionado Escritor de mi bella Shirley. Quisiera ser el que le escriba
Yo pienso, cuando te veo Con tu rostro dulce sencillo Y con ese cabello amarillo Se te ve el rostro tan bello. Yo quiero pensar tenerte
¡Dolor! ¿Quién me puede decir, Que tengo yo dolor? Mi Dios Que después de tanto sufrir: Murió por dar nuestro perdón. Yo sé que es un pesar profundo,
Amor mío gentil que te fuiste de mi corazón brevemente, lejos de mí y eternamente, dejándome en soledad y triste. Si en la nube de otro te subiste
El llanto del soltero es angustios… Pasé toda la noche por ti llorando… Sin ti el implacable día voy miran… Como un encuentro a mi corazón ama… Sin ti... Mis sueños todo embarga…
Dónde está mi señor, mi Dios El Dios que más amé? El Dios que vino al mundo? Mi padre que tanto adoré. Mi padre que a todo mundo
Dulce corazón, dulce corazón, Vengo a tu sombra a jugar, A la orilla de tu razón Quiero un poema formar. Tu corazón de oro y plata,
Detente, mujer por mi bien esquivo tenerte conmigo que más quiero, bella ilusión por quién muero penosa historia de amor es la que… Si de tu infante y gesto atractivo
¿Qué como quién sus ojos hermosos, Suspiran en los corazones secos? Pues ha de verse: que son cariñoso… En la estancia mía tiernos luceros… Y a que mi muerto poema lo levanta…
La brisa perfumada Se desliza En finos dedos Y en caricia muda, Sobre una piel