#Mujeres #SigloXX #Uruguayos
Con qué ternura escucha mi oído lo… de aquel ayer fragante a niños y m… Era como de mundos naciente la mañ… en la noche cantaban las angélicas… Todavía me llegan los cereales roc…
Por quietas calles andaba Juanita Fernández, que era muchacha como de pájaros y naranjas y colmenas. Nadie veía su guardia
Este dolor heroico de hacerse para… Un nuevo par de alas... Dónde estarán las que ayer puso so… El insomnio de la primera hora del… Día, afilador de tijeras de oro,
Es un coco. Tiene cáscara oscura y el exterior… Mas, cuando la corteza se ha roto, la carne, casta y firme, parece ra… Cruzó el mar para mí. Un jadeante…
Ancho zurrón, ni pan moreno lleva, ni espiga antigua, ni naranja nuev… El vacío me hiela, ese vacío de arenal, de riscal, de seco río. Y mi laurel ya lejos, y el lucero
Bajo las alas rosa de este laurel… Amémonos. El viejo y eterno lampa… De la luna ha encendido su fulgor… Y este rincón de hierba tiene calo… Amémonos. Acaso haya un fauno esc…
Crecí Para ti. Tálame. Mi acacia Implora a tus manos su golpe de gr… Florí
Agua limpia, clara, clara, clara, tan limpia y tan clara que parece… tan clara y tan limpia que yo la d… convertida en la tela de un vestid… ¡Qué feliz la novia rubia que lo u…
A ártico cielo y soles de Brasile… bajo palio de heridos corazones, a ociosa espuma y a fluviales sone… anda el Sagrado Corazón en lides. De católicas casas en atriles,
Bajo el encanto sombrío De la tarde de tormenta Hay trazos de luz violenta En la amatista del río. Y siento la tentación
Asiento de musgo florido sobre el viejo brocal derruido. Sitio que elegimos para hablar de… bajo el enorme paraíso en flor. ¡Ay, pobre del agua que del fondo…
Glotona por las moras tempraneras, Es noche cuando torno a la alquerí… Cansada de ambular, durante el día… Por la selva en procura de moreras… Radiante, satisfecha y despeinada,
Dulce equilibrio de amapola y vien… de sol y tierra en cautelosa tarde… La brasa de la luz apenas arde. La brisa es sólo eterno movimiento… El trueno de la sangre, sigiloso,
Hacia el cielo tu himno de rubíes, tus espumas de púrpuras en vuelo; hacia él tu orgulloso terciopelo, tu desafío a dalias y alhelíes. Toda al cielo te das, creces y ríe…
El ojo verdeoro de mi perro vale más que el fatal de la victor… Aquél es mansedumbre sin memoria, éste, aullido de muerte, filo y hi… La ternura de casta en que me enci…