De Fuera del Juego, 1968
#Cubanos #SigloXX #FueraDelJuego
Siempre, más allá de tus hombros veo al… Chispea bajo los temporales. Es un pedazo de madera podrida, un farol… que alguien menea como a contracorriente… El mundo que nuestros cuerpos
#FueraDelJuego
Cada noche me libras de la corona turbia que amenaza las horas de mi felicidad y llegas en puntillas lentamente y me arrancas los ojos de humanista
#ElHombreJuntoAlMar
¿A quién doy realidad cuando bajo de noche la escalera y veo al impasible caballero —con su ojo gris de estaño— esperando, acechando?
No sabemos exactamente lo que hicieron contigo todos estos años… y siempre que te alzaste sobre nuestra i… de echarte a andar entre los hombres, saltaba tu cabeza de títere perplejo
Di la verdad. Di, al menos, tu verdad. Y después deja que cualquier cosa ocurra: que te rompan la página querida,
#FueraDeJuego
Niños: vestíos a la usanza de la reina Victoria y ensayemos a Shakespeare: nos ha enseñado muchas cosas. Sé tú el paje,
En los bosques de Rusia yo he visto un abedul. Un abedul de hierro, un abedul que lanza como los electrones su nudo de energía y movimiento.
Cuando yo era un poeta que me paseaba por las calles del Kremlin, culto en los más oscuros crímenes de Sta… Ala y Katiushka preferían acariciarme la cabeza,
Ahí está nuevamente la miserable humilla… mirándote con los ojos del perro, lanzándote contra las nuevas fechas y los nombres. ¡Levántate, miedoso,
Entre la realidad y el imposible se bambolea el único poema. Retenlo con las manos, o con las uñas, o con los… (si es que puedes) o la respiración ansi… Dótalo, con paciencia, de tu amor
A aquel hombre le pidieron su tiempo para que lo juntara al tiempo de la Hist… Le pidieron las manos, porque para una época difícil nada hay mejor que un par de buenas mano…
Dirán un día: él no tuvo visiones que puedan añadirse… No poseyó el talento de un profeta. No encontró esfinges que interrogar ni hechiceras que leyeran en la mano de…
Cuando los últimos disparos resonaban en el turbio canal, y a través de los vidrios deshechos se empezaba a borrar el humo negro; miramos, anhelantes,
Cuando alguien muere, alguien (ese enemigo) muere de frente al plomo que lo mata, ¿qué recuerdos, qué mundo amargo, nuestro, se aniquila?
Conozco el manuscrito de Pasión de Urbino, sus muchas, y ahora compruebo que insuficientes, modificaciones, desde 1964. Lisandro Otero solía dármelo a leer después de cada revisión. A i...