#Andaluces #Españoles #Sevillanos #SigloXIX #RimasYLeyendas
Las ondas tienen vaga armonía: las violetas, suave olor; brumas de plata, la noche fría; luz y oro, el día; yo, algo mejor:
#RimasYLeyendas
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un d… me admiró tu cariño mucho más, porque lo que hay en mí que vale algo, eso... ¡ni lo pudiste sospechar!
Cuando volvemos las fugaces horas del pasado a evocar, temblando brilla en sus pestañas negras una lágrima pronta a resbalar. Y, al fin, resbala y cae como gota
Porque son, niña, tus ojos verdes como el mar, te quejas; verdes los tienen las náyades, verdes los tuvo Minerva, y verdes son las pupilas
Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí; y pasa sonriéndose, y yo digo: —¿Cómo puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisa
¡Cuántas veces al pie de las musgosas paredes que la guardan oí la esquila que al mediar la noche a los maitines llama! ¡Cuántas veces trazó mi triste sombra
Si al mecer las azules campanillas de tu balcón crees que suspirando pasa el viento murmurador, sabe que, oculto entre las verdes hojas,
Entre el discorde estruendo de la orgía acarició mi oído, como nota de música lejana, el eco de un suspiro. El eco de un suspiro que conozco,
Cuando miro el azul horizonte perderse a lo lejos, al través de una gasa de polvo dorado e inquieto, me parece posible arrancarme
Como en un libro abierto leo de tus pupilas en el fondo; ¿a qué fingir el labio risas que se desmienten con los ojos? ¡Llora! No te avergüences
Cuando sobre el pecho inclinas la melancólica frente, una azucena tronchada me pareces. Porque al darte la pureza
Voy contra mi interés al confesarlo; pero yo, amada mía, pienso, cual tú, que una oda sólo es bue… de un billete del Banco al dorso escrita… No faltará algún necio que al oírlo
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojo… la imagen de tus ojos se quedó como la mancha oscura, orlada en fuego, que flota y ciega si se mira al sol. Adondequiera que la vista fijo
Sobre la falda tenía el libro abierto; en mi mejilla tocaban sus rizos negros; no veíamos las letras
¿Quieres que de ese néctar delicioso no te amargue la hez? Pues aspírale, acércale a tus labios, y déjale después. ¿Quieres que conservemos una dulce