#Chilenos #Mujeres #PremioNobel #SigloXX (1924) Canciones Ternura cuna de
Dios me perdone este libro amargo y los hombres que sienten la vida como dulzura, me lo perdonen también. En estos cien poemas queda sangrando un pasado doloroso, en el cual la canción ...
#1922 #Desolación #Vida
Ahora, Cristo, bájame los párpados, pon en la boca escarcha, que están de sobra ya todas las horas y fueron dichas todas las palabras. Me miró, nos miramos en silencio
Llévame, mar, sobre ti, dulcemente, porque voy dolorida. ¡Ay! barco, no te tiemblen los costados, que llevas a una herida. Buscando voy en tu oleaje vivo
Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles
#SexoAmorPasión
Piececitos de niño, azulosos de frío, ¡cómo os ven y no os cubren, ¡Dios mío! ¡Piececitos heridos
En la azotea de mi siesta y al mediodía que la agobia, dan conchitas y dan arenas las pisadas de las palomas... La siesta blanca, la casa terca
#1938 #Tala
Ha bajado la nieve, divina criatura, el valle a conocer. Ha bajado la nieve, mejor que las estrel… ¡Mirémosla caer! Viene calla—callando, cae y cae a las pu…
Mientras tiene luz el mundo y despierto está mi niño, por encima de su cara, todo es un hacerse guiños. Guiños le hace la alameda
Ésta que era una niña de cera; pero no era una niña de cera, era una gavilla parada en la era. Pero no era una gavilla sino la flor tiesa de la maravilla.
Raza judía, carne de dolores, raza judía, río de amargura: como los cielos y la tierra, dura y crece aún tu selva de clamores. Nunca han dejado orearse tus heridas;
Dormiremos esta noche sueño de celestes dejos sobre la tierra que fue mía, del indio y del ciervo, recordando y olvidando
La bruma espesa, eterna, para que olvide… me ha arrojado la mar en su ola de salmu… La tierra a la que vine no tiene primave… tiene su noche larga que cual madre me e… El viento hace a mi casa su ronda de sol…
Verano, verano rey, obrero de mano ardiente, sé para los segadores ¡dueño de hornos! más clemente. Inclinados sobre el oro
Cristo del campo, “Cristo de Calvario” vine a rogarte por mi carne enferma; pero al verte mis ojos van y vienen de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza. Mi sangre aún es agua de regato;
Una casa va naciendo en duna californiana y va saltando del médano en gaviota atolondrada. El nacimiento lo agitan