Un hombre soñó con mares
que aún no existían,
y llevó su pluma
más allá de las estrellas.
Vio montañas bajo el mar,
ciudades bajo la tierra,
y naves que cortaban el aire
como aves sin alas.
Su mente cruzó continentes,
con mapas de viento
y tierras que solo habitaban en palabras,
dibujó mundos con el alma
y los dejó flotando
en páginas que siguen volando.
Quizá nunca vio el sol
en los confines del espacio,
pero hizo que lo viéramos
con los ojos cerrados.
Y en cada página,
un sueño se hizo posible,
y en cada sueño,
un futuro que aún esperamos.