En un vaso pequeño, de cristal y espuma, se esconde el mar entero, salado en su bruma. Ahí dentro naufrago,
La luna desvelada navega en mi ven… su luz es un suspiro que besa la p… Las sombras se deshojan en danzas… se quiebran en el aire como las ma… La noche, en su delirio, me cubre…
Contento cada noche, a mi cama me… Mi ángel de la guarda, me cuida co… Sus alas me susurran, una dulce ca… Mientras duermo tranquilo, hasta e… Al despertar, ¡qué alegría siento…
Este tormento de amor que hay en m… sé que lo sufro, pero no sé por qu… Tal vez sea el eco de un beso que… o la sombra de un sueño que se des… Late en mi pecho un susurro callad…
Yo fui la sombra en el umbral de l… la espiga que no alcanzó su cosech… Yo fui el canto herido en las raíc… la palabra rota que el viento desp… Mi rostro vagó entre espejos venci…
Escribe una gaita gallega, con notas de nostalgia y amor, que haga vibrar las almas, y despierte el ardor. Que su melodía sea un canto,
Aunque callada me veas, No creas que estoy dormida, Pues en mi interior se recrea, Una sinfonía muy sentida. Entre los recovecos de mi mente,
Cinco minutos bastan, oh Santo Espíritu divino, para encender en mi pecho tu fuego puro y eterno. En el primer minuto,
El rico vive con pesar, aunque tenga mil riquezas, el pobre canta y reir pese a sus muchas pobrezas. El oro no da felicidad,
Eres ritmo en mi pecho, la cadencia suave del viento, melodía que me llama desde los rincones del tiempo. Eres canto sin palabras,
Entre espinas y zarzas, florecen mis pensamientos, como rosas silvestres, de salvajes encantos. Sus pétalos punzantes,
Son mis ojos los que buscan tu mir… tu talle esbelto, grácil y encanta… tu melena oscura, como noche estre… que en mi retina dejó su huella am… Tus pasos lentos, música a mis oíd…
Se me antoja caer sin aviso, como quien pisa el borde del mundo… sabiendo que el vacío tiene sus tr… Cada vértigo es una forma de sed, una trampa que sabe a beso lanzado…
A la sombra del templo clásico, al… Del ágora donde los sabios disputa… Mi musa, entre mármoles, a solas e… Y con su lira entona un canto mío. No canto a la gloria de la batalla…
¡Oh, Lucy Carlosama, mujer giraso… Tu rostro radiante, como el sol, Ilumina el sendero de tu gente, Con la sabiduría de tus ancestros. Tus manos hábiles tejen la histori…