#Españoles #Generación27 #PremioCervantes #SigloXX
¡Ceja, testuz fatal! ¡Cómo te siento, furibundo, embestir contra mis sienes! Ciega bestia en acoso, ¿por qué vienes Contra el dique a romper de tu aposento? ¿Qué frenesí te acucia? Ese lamento
#Soneto
Me embriago de aromas. Qué delicia, campo recién llovido castellano. Qué embriaguez, tocar, tocar...: mi mano febrilmente las cosas acaricia. No se sacia la vista que se envicia
No me digas que estás llena de arrugas, que estás ll… que se te han caído los dientes, que ya no puedes con tus pobres remos hi… deformados por el veneno del reuma.
Desnudas han caído las once campanadas. Picotean la sombra de los árboles las gallinas pintadas y un enjambre de abejas
Batientes en sus goznes, de tierra aún, los sueños, en tanto desamparo, los ojos dan, abiertos, a esquilas amorosas,
El viento es un can sin dueño, que lame la noche inmensa. La noche no tiene sueño. Y el hombre, entre sueños, piensa. Y el hombre sueña, dormido,
Yo me senté en la orilla; quería preguntarte, preguntarme tu secre… convencerme de que los ríos resbalan hac… y que cada uno nace y muere distinto (lo… Quería preguntarte, mi alma quería pregu…
Entre mis manos cogí un puñadito de tierra. Soplaba el viento terrero. La tierra volvió a la tierra. Entre tus manos me tienes,
La mosca se rasca la testa La coge una basca se acuesta de lado y da un revoleo (cansado). Se rasca y se atasca
¡Primavera feroz! Va mi ternura por las más hondas venas derramada, fresco hontanar, y furia desvelada, que a extenuante pasmo se apresura. ¡Oh qué acezar, qué hervir, oh, qué prem…
¡Oh terso claroscuro del durmiente! Derribadas las lindes, fluyó el sueño. Sólo el espacio. Luz y sombra, dos ciervas velocísimas, huyen hacia la fontana de aguas frescas,
Lucía es rubia y pálida. Sus quietas pupilas de princesa vagamente miran hacia el ocaso, y en su frente se muere una ilusión. Las violetas de sus grandes ojeras melancólicas
Sí: tú me buscas. A veces en la noche yo te siento a mi la… que me acechas, que me quieres palpar, y el alma se me agita con el terror y el…
¿Qué me quiere tu mano? ¿Qué deseas de mí, dime, árbol mío? ...Te impulsaba la brisa: pero el gesto era tuyo, era tuyo. Como el niño, cuajado de ternura
Hiéreme. Sienta mi carne tu caricia destructora. Desde la entraña se eleva mi grito, y no me respondías. Soledad absoluta. Solo. Solo.