Con gusto voy a hacer este soneto
y premiar el trabajo de una nieta,
que estudiando se porta como atleta
para ganar después en cualquier reto.
Últimamente estaba en un aprieto,
según mi parecer al verla inquieta,
y tuve que enseñarla una receta
que los dos mantenemos en secreto.
Era algo así como si fuera un aura,
que aprovechó perfectamente Laura,
porque de ella se trata y conseguía
la nota máxima en un duro examen
y ahora, confiada, espera que la llamen,
que es lo que con ahínco perseguía.
Esta inmensa alegría
compartimos los dos y es natural,
el abuelo y la nieta por igual.